Antes de pensar en eliminar la grasa localizada, siempre explico a mis clientes que hay algo importante que debemos entender: no toda la grasa es igual ni se acumula en los mismos lugares por casualidad. La genética, las hormonas, el estilo de vida e incluso el estrés determinan dónde nuestro cuerpo tiende a almacenar esa reserva energética que, con el paso del tiempo, resulta tan difícil de eliminar solo con dieta y ejercicio.
Y es precisamente ahí donde un diagnóstico personalizado marca la diferencia. En Carmen Navarro no tratamos "la grasa" de forma genérica, sino que analizamos dónde se encuentra, qué tipo de tejido presenta cada persona y cuál es la tecnología más adecuada para conseguir resultados naturales, armónicos y duraderos.
Las zonas donde más se acumula la grasa localizada
Hay áreas del cuerpo especialmente predispuestas a almacenar grasa. Son las conocidas como zonas rebeldes porque, incluso cuando perdemos peso, suelen resistirse mucho más que el resto.
Abdomen: el gran protagonista
El abdomen es probablemente la zona que más preocupa tanto a mujeres como a hombres. En ellas suele aparecer tras los embarazos o durante la menopausia, mientras que en los hombres es habitual a partir de los 40 años por los cambios hormonales y la pérdida progresiva de masa muscular.
Además de la grasa superficial, muchas personas acumulan grasa profunda, por lo que resulta fundamental realizar un buen diagnóstico antes de elegir cualquier tratamiento.
Mi primer consejo siempre es evitar los picos de azúcar, mantener una buena hidratación, aumentar el consumo de proteínas de calidad y no olvidar el ejercicio de fuerza, imprescindible para mantener un metabolismo activo.
El tratamiento más eficaz
Cuando existe grasa localizada en el abdomen, uno de los tratamientos que mejores resultados ofrece en nuestros centros es ALMA ACCENT PRIME, una tecnología que combina cavitación y radiofrecuencia.
La cavitación actúa sobre los adipocitos, ayudando a romper los depósitos grasos, mientras que la radiofrecuencia mejora la firmeza de los tejidos y favorece la producción de colágeno. De este modo no solo reducimos volumen, sino que evitamos que la piel quede flácida durante el proceso.
Para potenciar todavía más el resultado solemos combinar este tratamiento con drenaje y masaje específico, favoreciendo la eliminación natural de los lípidos movilizados.
Cartucheras: una cuestión de genética
Las cartucheras son probablemente el ejemplo más claro de grasa localizada con un importante componente hereditario. Muchas mujeres las mantienen incluso teniendo un peso saludable porque responden más a la predisposición genética y hormonal que al número de calorías consumidas.
Flancos: los famosos "michelines"
Los flancos suelen aparecer como consecuencia del sedentarismo, la pérdida de masa muscular y determinados cambios hormonales. Aunque muchas personas intentan eliminarlos haciendo únicamente ejercicios de cintura, la realidad es que la grasa no desaparece de forma localizada mediante el ejercicio.
En estos casos uno de los tratamientos que más utilizamos es LPG Endermologie, un masaje mecanizado que estimula el tejido, mejora la circulación y favorece el drenaje de líquidos y grasas movilizadas. Además, ayuda a suavizar la piel y resulta especialmente útil cuando la grasa localizada se acompaña de celulitis.
Cara interna de los muslos: reducir y reafirmar al mismo tiempo
La cara interna de los muslos suele combinar dos problemas: pequeños acúmulos grasos y pérdida de firmeza. Es una zona muy sensible al paso del tiempo y a las variaciones de peso.
Aquí es fundamental acompañar cualquier tratamiento con ejercicios de fuerza que activen la musculatura de las piernas y evitar largos periodos de sedentarismo.
Para mejorar esta zona solemos recurrir a protocolos que combinan radiofrecuencia con Horizon, una tecnología especialmente indicada para reafirmar los tejidos y mejorar el aspecto de la piel. El resultado es una pierna más firme, compacta y definida sin necesidad de procedimientos invasivos.
Brazos: mucho más que grasa localizada
Los brazos preocupan especialmente a partir de cierta edad porque el problema rara vez es solo el exceso de grasa. La pérdida de masa muscular y la flacidez hacen que el tejido pierda tensión y aparezca el conocido efecto de "brazo descolgado".
En estos casos no basta con reducir volumen. Es imprescindible fortalecer la musculatura para devolver soporte a los tejidos.
Por eso incorporamos Wonder, una tecnología capaz de provocar miles de contracciones musculares de alta intensidad en una sola sesión. Este trabajo fortalece el músculo desde las capas profundas, mejora la definición del brazo y contribuye a tensar el tejido de forma completamente natural.
Rodillas y piernas: las grandes olvidadas
Muchas personas no reparan en ellas hasta que empiezan a notar que la silueta de la pierna pierde definición. La grasa localizada alrededor de las rodillas puede alterar visualmente todo el contorno del miembro inferior.
En estos casos los protocolos drenantes cobran especial importancia. La presoterapia, combinada con masajes específicos, favorece el retorno venoso y linfático, ayuda a disminuir la retención de líquidos y mejora el aspecto general de las piernas. Cuando además existe un pequeño acúmulo graso, la combinación con tecnologías remodelantes permite conseguir una pierna mucho más estilizada.
La importancia de mirar el cuerpo en conjunto
Uno de los errores más frecuentes es querer tratar únicamente la zona que nos preocupa sin tener en cuenta el resto del cuerpo. Sin embargo, el tejido adiposo, la circulación, la calidad de la piel y el tono muscular están estrechamente relacionados.
Por eso, en muchas ocasiones obtenemos mejores resultados combinando distintas tecnologías en un mismo programa personalizado que utilizando un único tratamiento. Reducir grasa, reafirmar la piel, estimular el músculo y mejorar la circulación son objetivos que se complementan entre sí y permiten conseguir una remodelación mucho más natural y duradera.
El mejor tratamiento empieza con un buen diagnóstico
Después de tantos años de experiencia puedo asegurar que no existen dos cuerpos iguales ni dos grasas localizadas idénticas. Hay personas que necesitan reducir volumen; otras presentan sobre todo flacidez; algunas acumulan líquidos y otras combinan celulitis con grasa resistente.
Por eso en Carmen Navarro siempre comenzamos con un diagnóstico personalizado. Analizamos cómo es el tejido, dónde se localiza el problema y cuál es la combinación de tecnologías más adecuada para cada persona. Solo así conseguimos que cada tratamiento responda realmente a las necesidades del cuerpo y no a una solución estándar.
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