¿Tiene nuestra piel exactamente la misma edad que nosotros? La respuesta es no. Basta mirar dos rostros de la misma edad para comprobar que el tiempo no deja la misma huella en todos. Hay pieles que conservan durante más tiempo su firmeza, luminosidad y capacidad de recuperación, mientras que otras muestran antes manchas, deshidratación, flacidez o arrugas. Y no todo está escrito en nuestros genes.
Cómo nos hemos expuesto al sol, el descanso, la alimentación, el estrés, el tabaco, los cambios hormonales y la manera en la que hemos cuidado nuestra piel influyen en su evolución. Por eso me interesa mucho más hablar de cómo conseguir que la piel envejezca bien que de intentar detener algo tan natural como el paso del tiempo.
Además, nuestra piel no es un tejido estático. Está renovándose, protegiéndose y reparándose continuamente, y esos procesos tienen sus propios ritmos. Entenderlos nos permite cuidarla mejor y desmontar algunos mitos que seguimos repitiendo.
MITO 1. Todas las pieles envejecen al mismo ritmo
Falso.
La edad que aparece en nuestro DNI no cuenta toda la historia de nuestra piel. Existe una edad cronológica, pero el estado de la piel está condicionado por factores internos y externos. Una exposición solar acumulada, dormir poco, fumar o mantener determinados hábitos durante años puede acelerar la aparición de manchas, pérdida de elasticidad y arrugas. Por eso siempre insisto tanto en el diagnóstico. No tratamos edades. Tratamos pieles.
Esta idea está muy relacionada con la Homeostasis, esa capacidad de nuestro organismo para mantener su equilibrio. Una piel equilibrada está mejor preparada para protegerse, repararse y responder ante las agresiones externas.
MITO 2. La piel funciona igual durante todo el día
Falso.
Nuestro organismo se rige por ritmos biológicos y la piel también responde a ellos. Durante el día necesita especialmente defenderse de factores externos como la radiación solar, la contaminación o los cambios ambientales. Por la noche entran en juego importantes procesos de renovación y recuperación.
Por eso nuestra rutina debería acompañar esos ritmos: protección durante el día y activos adecuados que favorezcan la recuperación por la noche. En mi artículo sobre Biorritmos profundizo precisamente en esta idea. No solo importa qué hacemos por nuestra piel. También debemos entender cuándo lo hacemos.
MITO 3. Cuantos más cosméticos utilicemos, mejor envejecerá nuestra piel
Rotundamente falso.
Nunca he sido partidaria de llenar el cuarto de baño de productos. Prefiero pocos, buenos y correctamente elegidos. Una limpieza respetuosa, una hidratación adecuada, antioxidantes, activos específicos cuando sean necesarios y protección solar pueden constituir una excelente rutina.
Sobretratar la piel también puede alterar su barrera protectora y provocar irritación, sensibilidad o deshidratación. A veces queremos hacer tanto por ella que terminamos consiguiendo justamente lo contrario.
MITO 4. Tomar colágeno garantiza una piel más joven
No es tan sencillo.
El colágeno es esencial para la estructura y firmeza de la piel y sabemos que su producción disminuye progresivamente con los años. Sin embargo, eso no significa que cualquier suplemento de colágeno vaya a rejuvenecer automáticamente nuestra piel.
Hay estudios que apuntan a determinados beneficios de algunos suplementos, pero la evidencia depende de la formulación, la dosis y la calidad de las investigaciones. No podemos convertir un complemento en una solución milagrosa. La nutricosmética puede ser una gran aliada cuando está bien indicada, pero siempre debe formar parte de una estrategia global.
MITO 5. Dormir mal solo se nota en las ojeras
Falso.
El descanso es uno de esos tratamientos de belleza que todavía infravaloramos. Durante la noche nuestro organismo desarrolla importantes procesos de recuperación. Cuando alteramos continuamente nuestros horarios o dormimos poco, también estamos interfiriendo en nuestros ritmos biológicos.
Y aquí volvemos a la idea de que cuidar la piel no empieza y termina en un cosmético. Dormir bien, movernos, alimentarnos correctamente y gestionar el estrés también forman parte de la longevidad cutánea.
MITO 6. La tecnología puede detener el envejecimiento
No. Pero puede ayudarnos a envejecer mejor.
Hoy contamos con tecnologías extraordinarias para estimular colágeno, mejorar la firmeza, trabajar la musculatura, favorecer la regeneración o mejorar la calidad del tejido.
La radiofrecuencia, los ultrasonidos focalizados, la estimulación muscular o la luz LED son algunas de las herramientas que podemos incorporar dependiendo de las necesidades de cada piel. Pero ninguna tecnología detiene el reloj. Y tampoco debería ser ese nuestro objetivo.
La constancia sigue siendo uno de los mejores tratamientos
VERDAD
Podemos hablar de cosmética avanzada, aparatología, suplementos o nuevos activos, pero hay algo que continúa marcando una enorme diferencia: lo que hacemos todos los días.
Protegernos del sol, mantener una rutina adecuada, dormir bien, evitar el tabaco, cuidar nuestra alimentación, mantenernos activos y realizar tratamientos profesionales cuando realmente los necesitamos es mucho más eficaz que buscar soluciones rápidas.
Y aquí enlazo con algo que me interesa especialmente: el Envejecimiento positivo. Cumplir años no debería convertirse en una carrera para borrar cada señal del tiempo. Prefiero hablar de mantener durante el mayor tiempo posible una piel fuerte, equilibrada, luminosa y con capacidad para recuperarse.
No podemos decidir la velocidad exacta a la que envejecen nuestras células. Pero sí podemos evitar muchos de los factores que aceleran innecesariamente ese proceso. Nuestra piel no necesita que intentemos detener su reloj. Necesita que aprendamos a escucharlo.
Leer más

Hay una luminosidad que podemos conseguir con un buen cosmético, un tratamiento en cabina o incluso con maquillaje. Y hay otra que es mucho más difícil de imitar: la de una piel que está bien por d...

Me gusta hablar de bienestar sostenible porque no creo demasiado en los grandes esfuerzos que hacemos durante unas semanas y después abandonamos. Creo en lo pequeño y en lo constante. Mover nuestro...

¿Tiene nuestra piel exactamente la misma edad que nosotros? La respuesta es no. Basta mirar dos rostros de la misma edad para comprobar que el tiempo no deja la misma huella en todos. Hay pieles qu...
